
Para los mediterráneos, viajar al Gran Norte es un alivio cuando las temperaturas aquí en verano superan los 40 grados. Si a eso sumamos el halo de leyenda de las latitudes septentrionales, no tiene que extrañar que sea un atractivo demasiado tentador; eso sí, es mejor ir bien abrigados porque podemos pasar de los 40 sobre cero, a también 40 grados, pero en negativo.
A diferencia del Gran Norte, no hay un Gran Sur. Únicamente las tierras altas del cono sur americano pueden ser el equivalente en cierto modo, pero es mínimo en comparación con las extensas regiones frías de la taiga y tundra boreal, desde Alaska hasta Kamchatka.
Si puedes, no lo dudes, Norteamérica, Asia y nuestra propia Europa nos están esperando.